El órgano centenario de la parroquia San Juan Bautista de Arizkun: una joya romántica viva en el Baztán
En el coro alto de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Arizkun (Navarra) se custodia un tesoro musical excepcional: su órgano de tubos construido en 1902.
Historia grabada en madera
El propio instrumento documenta su origen. Justo encima del teclado, un plafón de madera tallado detalla que fue bendecido en 1902 bajo el pontificado del Obispo Fr. José López Mendoza y García, siendo párroco Luis Goñi y Urrutia y alcalde Pedro Iribarren e Irulegui.
“Este órgano fue construido en el año de 1902, siendo Obispo de esta Diócesis el Excmo. e Ilmo. Sr. Doctor Dn. Fr. José López Mendoza y García, Párroco de Arizcun el Presbítero Doctor Dn. Luis Goñi y Urrutia, y Alcalde del mismo, el Dn. Pedro Iribarren e Irulegui.”
El órgano es una obra de madurez del prestigioso taller zaragozano Hermanos Roqués. Responde al estilo Romántico-Sinfónico de principios del siglo XX, una corriente que buscaba un sonido denso, cálido y envolvente capaz de imitar los matices de una orquesta sinfónica, alejándose de la brillantez del barroco.
Consola en Ventana y Pisones de Cuchara:
La consola donde se sienta el músico está integrada directamente en el mueble. Un detalle técnico fascinante es la presencia de pisones mecánicos de hierro con forma de cuchara situados en la zona inferior, justo sobre el pedalier de madera. Estas palancas permitían al organista activar combinaciones fijas de registros con los pies de forma rápida, una innovación esencial de la música sinfónica que evitaba tener que soltar las manos del teclado.
Mueble Ecléctico y Sobrio: La caja exterior está ejecutada en maderas nobles con un tintado oscuro. Su diseño arquitectónico se divide de manera simétrica en tres cuerpos verticales (castillos), coronados con elegantes molduras, volutas y copetes florales tallados a mano.
Fachada de Zinc: Los tubos visibles de la fachada (la canutería) muestran una pátina mate texturizada típica de las aleaciones de zinc y plomo utilizadas a principios de siglo, colocados en un orden decreciente estricto hacia el centro del mueble.












Desde 1366 los habitantes ya eran considerados hidalgos. En 1677 por oposición del Valle, Joaquin Francisco de Arizkun, baron de Beorlegui, no pudo titularse como señor del lugar. En 1849, Arizkun contaba con telares de lienzos caseros, una fabrica de aguardiente, y dos molinos harineros uno de ellos perteneciente al comun del pueblo.
Zapatonea y Pierrenea


